¿Creía Agustín de Hipona en la Inmaculada concepción de María?


Muchos católicos modernos, al defender el dogma de la Inmaculada Concepción (proclamado en 1854), apelan frecuentemente a los Padres de la Iglesia, incluido San Agustín de Hipona, como si su enseñanza respaldara la idea de que María fue preservada del pecado original desde el primer instante de su concepción. Sin embargo, un examen honesto y completo de los textos del gran Doctor de la Gracia revela exactamente lo contrario: Agustín enseñó con claridad que todo ser humano nacido de la unión de hombre y mujer contrae el pecado original, sin excepción alguna fuera del único Mediador, Jesucristo. María, al ser hija de Adán por generación natural, estaba incluida en esta condición universal, aunque por gracia especial fue preservada de todo pecado actual.

A continuación, presento las citas más relevantes del propio Agustín, tomadas de sus obras auténticas, que demuestran esta doctrina de manera inequívoca.


  1. Solo Cristo nunca tuvo pecado ni asumió carne de pecado «Por tanto, solo él, habiendo hecho hombre, pero continuando siendo Dios, nunca tuvo pecado, ni asumió carne de pecado, aunque nacido de una carne materna de pecado» (Sobre los méritos y el perdón de los pecados, y sobre el bautismo de los niños, Libro 2, capítulo 38).

    Aquí Agustín distingue explícitamente: Cristo no asumió carne de pecado, aunque nació de una madre cuya carne estaba afectada por el pecado heredado.

  2. Nadie en esta vida está sin pecado, salvo el único Mediador «Siendo así, desde el tiempo en que por un hombre el pecado entró en este mundo y la muerte por pecado, y así pasó a todos los hombres, hasta el fin de esta generación carnal y de este mundo pereciente, cuyos hijos engendran y engendrán, nunca existió, ni existirá, un ser humano del cual, puesto en esta vida nuestra, podría decirse que no tenía pecado alguno, salvo el único Mediador, que nos reconcilia con nuestro Creador mediante el perdón de los pecados» (Sobre los méritos y el perdón de los pecados, y sobre el Bautismo de los Infantes, Libro 2, Capítulo 47).

    La excepción es única y explícita: solo Cristo.

  3. Cristo, el Cordero sin mancha y sin pecado «Así también el Cordero, solo y preeminentemente, solo sin mancha y sin pecado» (Homilía 7 sobre el Evangelio de Juan, Sección 5).

  4. Todo ser humano nace atado a la muerte por el pecado, excepto Aquel que se hizo hombre para salvarnos «Así que está atado a esta condición de muerte, a estas leyes del infierno, que nace todo ser humano; con la excepción, sin embargo, de aquel ser humano que se hizo hombre para que la humanidad no pereciera» (Sermón 231, Sección 2).

  5. El Mediador que solo vivía y moría sin pecado «Pero cuando el pecado había puesto una gran brecha entre Dios y la raza humana, era conveniente que un Mediador, que solo de la raza humana nacía, vivía y muría sin pecado, nos reconciliara con Dios» (Enchiridion, capítulo 108).

    De nuevo, la singularidad absoluta de Cristo.

  6. María murió por el pecado heredado de Adán «María, descendiente de Adán, murió por el pecado. Adán murió por el pecado, y la carne del Señor, derivada de María, murió para abolir los pecados» [Maria ex Adam mortua propter peccatum, Adam mortuus propter peccatum, et caro Domini ex Maria mortua est propter delenda peccata] (Enarrationes en Salmos 34 (2), 3).

    Esta es quizás la cita más directa: María, como hija de Adán, murió a causa del pecado original, mientras que Cristo murió voluntariamente para expiarlo.

  7. Agustín aprueba la enseñanza de San Ambrosio: solo Jesús es santo entre los nacidos de mujer Agustín cita y defiende al obispo Ambrosio: «Por tanto, es un hecho observado y establecido que ningún hombre nacido de un hombre y una mujer, es decir, por medio de su unión corporal, es visto libre de pecado... Porque el Señor Jesús solo de los nacidos de mujer es santo, en la medida en que no experimentó el contacto de la corrupción terrenal, por la novedad de su nacimiento inmaculado; no, lo repelió por Su majestad celestial» (Tratado sobre la gracia de Cristo y sobre el pecado original, Libro 2, Capítulo 47).

    Y Agustín añade inmediatamente: «Sin embargo, en la medida en que el beato Ambrosio, obispo católico como es, se ha expresado en los pasajes citados anteriormente conforme a la fe católica».

    Agustín no corrige ni matiza a Ambrosio; al contrario, lo aprueba plenamente.

Conclusión San Agustín, el mayor teólogo de la gracia y del pecado original, nunca enseñó que María estuviera exenta del pecado original desde su concepción. Al contrario, la incluyó expresamente en la condición común de todos los descendientes de Adán, necesitados de la redención de Cristo. Honró a María como la más santa de las criaturas, libre de todo pecado personal por gracia singular de Dios, pero no la exceptuó de la transmisión del pecado original por generación natural.

La doctrina de la Inmaculada Concepción, tal como fue definida en 1854, es una desarrollo teológico posterior, legítimo en el seno de la Iglesia católica, pero no puede atribuirse a San Agustín ni a la mayoría de los Padres antiguos. Pretender lo contrario es forzar los textos y oscurecer la claridad con que el Doctor de la Gracia expuso la universalidad del pecado original y la absoluta singularidad de Cristo como único sin pecado.

Que el estudio fiel de los Padres nos lleve siempre a la verdad íntegra de la fe.

¿Creía Agustín de Hipona en la Inmaculada concepción de María? ¿Creía Agustín de Hipona en la Inmaculada concepción de María? Reviewed by Eder Marín on 14:30:00 Rating: 5
Defendemos el Evangelio de Jesucristo, En busca Alcanzar a los perdidos.. Imágenes del tema: ianmcdonnell. Con la tecnología de Blogger.